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¿Por qué debe ser perseguido el cristianismo?
Ocean Castillo Loría.

Quizás el título del presente artículo, haga pensar al lector o lectora que aquí se expondrán algunas razones que motiven el acoso a la religión cristiana. Más que eso, expondremos el porqué el cristianismo está llamado a ser un factor de incomodidad en el mundo presente, como lo fue en el antiguo.

Precisamente en la antigüedad (Los primeros siglos después de la aparición de Jesús), comenzaron a darse algunas acusaciones contra los cristianos: la primera, que eran ateos porque no participaban entre otros, en el culto imperial (Reconocer que el emperador romano era dios, era un acto político y religioso)

La segunda, que los cristianos practicaban el incesto, ya que, se reunían en banquetes nocturnos (las eucaristías) y la gente suponía que allí se entregaban a orgías entre “hermanos y hermanas” (los no cristianos creían que al llamarse “hermanos y hermanas”, los creyentes eran familia carnal)

La tercera acusación era que los cristianos eran antropófagos: en el pensamiento de los no creyentes, cuando se decía que “se comía la carne y se bebía la sangre de Cristo”, en realidad lo que sucedía era que se comía la carne y se tomaba la sangre de un niño, víctima de un sacrificio ritual.

Entre los sectores más educados, así como los políticos, se decía de los cristianos que eran ignorantes y pretensiosos, esto porque ellos pertenecían a las clases bajas de la sociedad, además, cuestionaban los valores de la estructura social romana. Súmese que se les señalaba como malos ciudadanos, porque no participaban en el culto imperial. Finalmente, se decía que el cristianismo se oponía a la razón.

Algunos cristianos trataron de responder a estas objeciones, uno de los mejores apologistas (que así se llamaron a los cristianos que respondían a las acusaciones de los romanos), fue Tertuliano, entre sus argumentos, él decía que la sociedad romana era la que tenía costumbres nefastas como el infanticidio y el aborto.

Pese a sus esfuerzos, los apologistas no convencen a sus acusadores, de ahí que, siempre que se daban desgracias dentro de la sociedad romana, se culpaba a los cristianos. Es así como los emperadores, para calmar las furias y miedos del pueblo, pronunciaban condenas contra los presuntos culpables: los cristianos.

He aquí la base de las persecuciones de los tres primeros siglos del cristianismo. Los emperadores que las propiciaron fueron: Nerón, Trajano, Marco Aurelio, de Decio hasta Valeriano (Cerca de 11 años de persecución) y finalmente Diocleciano.

Ahora bien, el tema de la persecución, siempre estuvo muy claro en el naciente movimiento cristiano, basta observar las siguientes palabras de Jesús, que se encuentran en el Evangelio según San Mateo: “Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5: 10)

¿Por qué el Evangelista escribe estas palabras?: desde un contexto eminentemente histórico, Mateo emite su escrito a judíos que ya eran perseguidos y excluidos de la religión judía de su tiempo, ésta no había reconocido a Jesús como el Ungido (Mesías) de Dios. Mateo les dice: en esa persecución tienen ustedes una señal de que Dios los ha escogido, porque así pasó con los profetas, que nunca contaron con el beneplácito de las mayorías.

Pero este mensaje también es para los cristianos de hoy, cuando por medio de ríos de tinta y de criterios presuntamente expertos se señala y se excluye las tesis del cristianismo, es esto señal de que la luz de Cristo ilumina las tinieblas aunque disguste, es señal de que se cumple la misión de denunciar lo incorrecto y anunciar la esperanza.

En este mismo Evangelio, pero en el capítulo 10, versículos del 16 al 39, se confirma que los testigos de Jesús serán perseguidos, esto por cuanto la misión de Jesús y sus seguidores, se lleva a cabo en medio de las dificultades e inclusive amenazas. El versículo 34 de este pasaje que estamos citando nos resulta muy importante: “No piensen que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz sino espada”.

¿Cómo quiere hoy la gente que haya paz?: que haya paz mientras confundimos la libertad con el libertinaje, que haya paz en medio de las incertidumbres económicas, que haya paz en medio del dominio de la codicia, que haya paz en medio de la injusticia, en medio de la mediocridad. Son los que defienden las injusticias de este mundo los que provocan la violencia.

Es así que, contrario a lo que muchos y muchas puedan pensar: “el cristianismo no es opio de los pueblos”, al contrario, es este mundo el que ofrece tales opios, la buena noticia cristiana es criticidad; esto lo confirma un Evangelio apócrifo del siglo II, nos dice el número 49 del Evangelio de Felipe:

“Si dices soy “judío”, nadie se preocupará; si dices soy “romano”, nadie se inquietará; si dices “soy griego, bárbaro, esclavo o libre”, nadie se perturbará. Pero si dices “soy cristiano”, todo el mundo temblará”.

No cabe duda… el mundo seguirá temblando cuando la Buena Noticia de Cristo se anuncie con valor y cuando se ejerza la verdadera libertad de los hijos de Dios, libertad que está a lado de los oprimidos y las oprimidas.

No cabe duda… el mundo seguirá temblando, porque mientras mucha gente, muchas organizaciones, muchos “libre pensadores”, sigan proclamando el mensaje de Jesús como causa perdida, resultará que vuelven a cometer el error que se cometiera antaño, de creer que el crucificado se quedaría en la tumba… pero al tercer día…

Y aunque parezca que el mensaje de Jesús está muerto, se verá que en el fondo, este mensaje es un mensaje de Dios, y es él el que fortalece y da confianza a las cristianas y los cristianos de hoy.

También leemos en el Evangelio según San Juan: “Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros.”. (Juan 15: 18). Jesús lleva a la realidad una comunidad basada en el amor, a ella se opondrá el odio del mundo. Jesús fue odiado por el mundo, y quienes le sigan correrán la misma suerte.

¿A que se refiere Jesús cuando dice que el mundo le ha odiado y que igual les pasará a las y los cristianos?: en este sentido, el mundo es aquel sistema que se opone al mensaje de Jesús: el mundo es un sistema con una economía egoísta, una política basada en la explotación y una religión que ahoga el amor. Es este mundo el que odia a Cristo y al cristianismo.

La esencia de ese mundo del que habla Jesús es el egoísmo, y el amor condena el egoísmo, es por ello que el cristianismo es constante denuncia para el mundo, por el cristianismo quedan al desnudo las obras malas de ese sistema político – económico y religioso que golpea la dignidad humana. Predicar a Jesucristo significa denunciar el desempleo, el hambre, la falta de oportunidades para acceder a una buena educación o a una buena salud.

En el marco de las primeras misiones de la comunidad de fe cristiana, se da la lapidación de Esteban, muerte que quien posteriormente sería Pablo de Tarso, aprobara. A partir de la muerte de Esteban, se desata una persecución al cristianismo naciente (Hechos 8: 1)

Pero… ¿Por qué matan a Esteban?: porque él denuncia a los dirigentes de la religión de Israel, de haber traicionado y matado a Jesús, denuncia que ellos dicen haber sido receptores de la ley mosaica y no haberla guardado (Hechos 7: 51 – 53)

En esta lógica, el resultado de la muerte de Estaban es la persecución, y por ende, la fundación de comunidades cristianas fuera de Palestina, esas comunidades serán la base de la evangelización que permitirán el nacimiento de la cristiandad.

Es indudable que hoy, cuando nuestra sociedad occidental se encuentra cada vez más lejana de la fe cristiana (fe, que dicho sea de paso, es parte de sus raíces), retoma valor este concepto de misión en medio de sociedades ajenas a la fe.

Del mismo modo, es importante rescatar que es en estos contextos, donde cada vez más se piensa y se dice que la vivencia de la fe cristiana es algo propio de los ámbitos privados, resulta cada vez más vital dar un testimonio público de la fe, tal y como lo hiciera el mismo Jesús frente al procurador Romano Poncio Pilato (1 Timoteo 6: 13)

El tema de la persecución se extiende dentro del mensaje de Jesucristo hasta el momento de las señales que preceden el fin del mundo. En el Evangelio según San Lucas, capítulo 21, versículo 12, leemos: “Pero antes de esto (falsos profetas, guerras, revoluciones, terremotos, hambres, enfermedades) a ustedes les echarán mano y los perseguirán. Los llevarán a juzgar en las sinagogas, los meterán en la cárcel y los presentarán ante reyes y gobernadores por causa mía”.

Pese a que el final del mundo está lejano, los cristianos serán sujetos de sufrimiento, permaneciendo fieles en medio de las pruebas lograrán su salvación. Es por esta razón que la comunidad de fe cristiana es invitada constantemente a dar testimonio de Jesús y a poner en práctica sus enseñanzas, como es lógico, entre más se acepte y concrete esta invitación, el cristianismo será perseguido.

Una de las relaciones más claras entre cristianismo y persecución, se la hace San Pablo a Timoteo: “Es cierto que todos los que quieren llevar una vida piadosa en unión con Cristo Jesús sufrirán persecución” (2 Timoteo 3: 12)

La cosa es clara: la persecución fruto de ser partidarios de la causa de Cristo, es consecuencia de la vida cristiana, por eso es que la persecución no es ajena de un cristiano o cristiana que vive auténticamente su fe. Y vivir auténticamente la fe, significa hacer ver a la humanidad que son hijos de Dios, y por tanto, deben enfrentar las fuerzas que los tienen oprimidos y engañados.

Esta dinámica de trabajar por la justicia, implica sufrir por la justicia.

Así las cosas, si por su esencia misma, el cristianismo debe ser perseguido, ¿Qué actitud deben tomar los cristianos y las cristianas frente a quienes les persiguen?: La norma la deja sin duda San Pablo: “Bendigan a los que los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca” (Romanos 12: 14)

Ha llegado el momento de nuestras conclusiones:

1) El cristianismo siempre ha sido objeto de persecución.

2) El cristianismo ilumina las tinieblas aunque disguste.

3) Contrario a lo que muchos y muchas puedan pensar: “el cristianismo no es opio de los pueblos”, al contrario, es este mundo el que ofrece tales opios.

4) La libertad de las hijas e hijos de Dios está a lado de las y los oprimidos.

5) Aunque parezca que el mensaje de Jesús está muerto, se verá que en el fondo, este mensaje es un mensaje de Dios, y es él el que fortalece y da confianza a las cristianas y los cristianos de hoy.

6) Por el cristianismo quedan al desnudo las obras malas de ese sistema político – económico y religioso que golpea la dignidad humana.

7) Es importante rescatar que es en estos contextos, donde cada vez más se piensa y se dice que la vivencia de la fe cristiana es algo propio de los ámbitos privados, resulta vital dar un testimonio público de la fe.
8) La comunidad de fe cristiana es invitada constantemente a dar testimonio de Jesús y a poner en práctica sus enseñanzas, como es lógico, entre más se acepte y concrete esta invitación, el cristianismo será perseguido.

9) La cosa es clara: la persecución fruto de ser partidarios de la causa de Cristo, es consecuencia de la vida cristiana, por eso es que la persecución no es ajena de un cristiano o cristiana que vive auténticamente su fe. Y vivir auténticamente la fe, significa hacer ver a la humanidad que son hijos de Dios, y por tanto, deben enfrentar las fuerzas que los tienen oprimidos y engañados.

10) “Bendigan a los que los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca” (Romanos 12: 14)



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